El JIS se vistió de fiesta para recibir a los grandes cómplices de juegos, aventuras y momentos inolvidables: los papás.
A través de una divertida jornada deportiva, demostraron que los mejores regalos no se encuentran en los objetos, sino en el tiempo compartido y en las experiencias que fortalecen los vínculos familiares. Participaron en juegos, competencias y actividades llenas de alegría, haciendo que sus hijos se sintieran especiales, valorados y profundamente felices.
Fue una celebración marcada por las sonrisas, la emoción y los instantes que permanecerán en la memoria de todos. Con su entusiasmo, energía y espíritu deportivo, los papás llenaron cada espacio de alegría, reflejando el amor incondicional que los une a sus hijos.
Más allá de cada actividad, el verdadero tesoro fue la oportunidad de compartir tiempo de calidad en familia, fortalecer los lazos afectivos y construir recuerdos que perdurarán para siempre.