Los ojos de un niño ven magia donde los adultos solo ven rutina. Su capacidad de asombro es la brújula y su curiosidad, el motor que convierte cada pregunta en un descubrimiento.
Esto fue lo que vivimos durante nuestra salida pedagógica del jueves pasado: las risas, el juego y la indagación llevaron la batuta en esta hermosa experiencia, en la que cada momento se transformó en una oportunidad para aprender, explorar y maravillarse con el mundo que nos rodea.