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Cómo crear hábitos alimenticios desde temprana edad

Cómo crear hábitos alimenticios desde temprana edad

Un hábito es un mecanismo estable o forma de comportamiento que asumimos las personas ante situaciones concretas, las cuales conllevan a formar y consolidar pautas de conducta que permanecen en el tiempo.

El proceso de formación de hábitos alimentarios en los niños y niñas se basa en la construcción progresiva de rutinas de enseñanza – aprendizaje, desde el momento mismo del nacimiento.

EVOLUCIÓN DE LOS HÁBITOS ALIMENTARIOS

Gestación:

Durante el segundo trimestre del embarazo se empiezan a formar y desarrollar los sentidos del gusto y del olfato, los cuales se encuentran funcionales y maduros a partir del tercer trimestre, por tanto, desde ese momento el neonato puede empezar a percibir los cambios o variaciones de la alimentación de la madre. Es allí donde se dice que empiezan a formarse los hábitos alimentarios del bebé en gestación, los cuales están directamente relacionados con los buenos o inadecuados hábitos alimentarios maternos.

0–6 meses, periodo de lactancia:

Una vez que el niño nace, comienza una experiencia nueva en cuestiones de alimentación, durante este periodo de lactancia, la leche materna se va modificando para adaptarse a las necesidades nutricionales del niño, además su composición y sabor tienen ligeros cambios dependiendo de la alimentación materna, que el niño puede percibir, por ello una vez más los hábitos alimentarios de la madre van a influir en él bebé.

6-12 meses proceso de adaptación e inicio de la alimentación complementaria:

Entre los 6 a los 9 meses de edad, sus músculos orofaciales están más fortalecidos y los movimientos de la lengua son más precisos lo cual incide en el lenguaje con el inicio de los primeros bisílabos y el laleo, en este periodo el niño puede también empezar a aceptar consistencias más espesas que le ayudarán en el proceso de maduración oral.

A los 6 meses los alimentos tipo compotas y purés son ideales para lograr un manejo más preciso de los movimientos mandíbula – lengua.

1 a 3 años, desarrollo de habilidades de alimentación:

En esta etapa, el niño ya deberá estar consumiendo todos los alimentos de la familia y avanzando en los procesos de masticación y deglución de trozos más grandes de comida, además debe usar de manera más precisa la taza o vaso y la cuchara.

El inicio de estos hábitos adecuados de alimentación a edad temprana, no solo favorecen en el niño directamente el proceso de alimentación en todas sus etapas: succión, deglución y masticación; también mejora el tono muscular de labios, lengua y mejillas, lo que va íntimamente relacionado con el posicionamiento muscular, que será de gran importancia en la producción de los distintos sonidos del habla.

MANTENER HÁBITOS ALIMENTARIOS EN NIÑOS DE 3 A 6 AÑOS Y MÁS

Una vez que los niños entran en la edad preescolar y ya se ha iniciado el proceso de adquisición de hábitos alimentarios saludables en casa, se debe continuar con el refuerzo y mantenimiento de dichos hábitos cuando ingrese al ámbito escolar, sin embargo es importante tener en cuenta que en este periodo de la vida de los niños, se entra en una etapa de rechazo a los alimentos, pobre apetito e indiferencia frente a la alimentación, debido entre otros aspectos a que están adquiriendo mayor independencia y nuevos intereses.

¿Qué hacer entonces?

Preparar las áreas de alimentación con mobiliario apropiado, decoración y colores llamativos, a fin de facilitar la integración del niño y la niña a las rutinas de las comidas.

Permitir al niño “tocar y explorar” la comida, estas son necesidades normales en su desarrollo y aprendizaje, cuando se les da a conocer los alimentos y se les permite manipularlos y reconocer sus cualidades sensoriales, se puede mejorar la aceptación hacia éstos.

A pesar de la costumbre arraigada en algunas familias de que los niños deben comerse toda la comida, se debe respetar cuando el niño no quiera comer más. Lo anterior es necesario para que él aprenda a conocer su cuerpo y a escuchar las señales que el cerebro le envía sobre hambre y saciedad.

El ejemplo, la paciencia y la constancia son fundamentales para motivar a los niños a mantener estos hábitos alimentarios saludables, garantizando una mejor calidad de vida y disminuyendo el riesgo de adquirir enfermedades crónicas en la edad adulta.

Bibliografía

 

  • Bonilla M, (2012). Promoción de estilos de vida saludable en América Latina y el Caribe. Washington, Banco Mundial.
  • Comisión Intersectorial de primera Infancia, (2010). Lineamientos técnicos de alimentación y nutrición para la primera infancia, Bogotá, estrategia de cero a siempre.
  • Muñoz, E. Casanllo, P. Krause, B. Uauy, R. (2015). La alimentación de la madre, el bebe y el niño.
  • Beyond Basic Nutrition, (2012). International Life Science Institute, ILSI, India.
  • www. Child-encyclopedia.com/en-canada.

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